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 ------pesadilla-------

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Master-Andres
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Fecha de inscripción : 23/04/2008

MensajeTema: ------pesadilla-------   Vie Abr 25, 2008 4:26 pm

Este fic no es de Harry Potter, lo dije en el fic anterior, el oneshot. Este fic es como un cuento corto, se podria decir, participe en un concurso en un foro y como habia que hacer fics de terror, misterio o suspenso (en honor a Halloween), salio esto..

Pesadilla

Resumen: Azya es una niña de 12 años, de cabello castaño y ojos verdes. Ella sale con sus amigos un día como cualquier otro, durante sus vacaciones de verano. Pero una vez que sucede un extraño y terrible hecho, no todo será igual. ¿Logrará Azya salir con vida de esta pesadilla?

El día era hermoso. Azya despertó en su cama por un rayo de sol que atravesaba la ventana. Se levantó rápidamente, se dio una ducha y bajó a desayunar.
- Buenos días, hija- dijo su madre apenas la vio entrar al comedor.
- Buenos días- contestó.
- ¿Has visto a tu padre?- preguntó la mujer con cierta tristeza en su voz.
- Acabo de levantarme, mamá- protestó Azya.
- Sí, pero desde ayer a la noche que no lo veo… Sé que fue a trabajar, pero a esta hora tendría que haber vuelto.
El padre de Azya trabajaba de sereno. La niña siempre se quejaba de que aquel trabajo no le dejaba ganancias, ella quería que buscara uno mejor.
- Pues no, no lo he visto- concluyó la niña.
De repente, como si hubiera leído los pensamientos de la madre, el padre de Azya, James, abrió la puerta y entró a la casa.
- Buenos días- saludó al entrar a la cocina.
- ¿Dónde te habías metido?- inquirió Helen, la madre de la niña, sin siquiera saludar.
- Vi un anuncio y cambié de trabajo, tal como mi pequeña princesa quería.- Azya sonrió.- Una familia se acaba de mudar a una mansión de aquí cerca. Todos los meses, durante una semana, tienen que hacer viajes de negocios, y yo tengo que cuidar su jardín. Me pagarán $1000 al mes.
- ¡Genial!- festejó la niña.
- Pues a mí me asustaste mucho- manifestó Helen mirando a James con cara de pocos amigos.
- Lo siento mucho- respondió éste, dándole un beso en la mejilla a su esposa-. Ah, ¿te mencioné que tengo hambre?
- No, no lo dijiste... Elige lo que quieras para comer.
A los pocos minutos sonó el timbre de la casa.
- Yo voy- avisó Azya, levantándose de su asiento. Al abrir la puerta se encontró con Gina, Margie, Tom y Jeremie, sus amigos.
- ¡Hola, Azy!- dijo Margie-. ¿Sales con nosotros?
- Sí, esperen que les avisaré a mis padres.- Azya corrió al comedor donde se encontraban sus padres, desayunando.- Mamá, papá, salgo con los chicos.
- Bueno. Pero ten cuidado, hija- advirtió James.
- Claro. Adiós.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

- ¿Te enteraste de que una nueva familia se ha mudado a la mansión de la calle Selvin?- preguntó Gina a Azya, lamiendo su helado de frambuesa y chocolate.
- Sí, mi papá consiguió trabajo allí- contestó ella.
- ¿En serio?- inquirió Tom-. Le sugiero que tenga cuidado, esa gente no me cae bien.
- ¿Por qué?
- Es extraña... Cuando se estaban mudando, pasé por allí y hablé con la niña más pequeña, y la ayudé con las maletas... Casi no hablaba, contestaba vagamente a mis preguntas, no quería hablar sobre el lugar de donde venía... No lo sé, es algo que me dejó pensando...
- No creo que sean malas personas- opinó Azya sosteniendo su helado de vainilla-, deben tener sus razones para ser así... A mí me gustaría conocerlos a todos.
- En fin, ya verás que tengo razón.
Al otro día, James bajó a desayunar más temprano que de costumbre. Azya y Helen ya se encontraban en el comedor.
- Buenos días, ¿cómo durmieron?
- Yo muy bien- contestó la niña con una sonrisa-. Papá, ¿puedo hacerte una pregunta?
- Lo que quieras, princesa- respondió él.
- ¿Cómo te cayó la nueva familia?
- ¿Los Cuttler?- James se echó a reír.- ¡Muy bien! Son un poco cerrados, pero no me han caído mal.
- A Tom sí- manifestó Azya mientras le daba un mordisco a su tostada.
- ¡Tom! ¡Siempre tan desconfiado!- Y volvió a reír.
Pasada una hora, el hombre saludó a su familia.
- ¿A dónde vas?- preguntó su hija.
- A trabajar, los Cuttler se han ido de viaje ayer, ¡y yo ni siquiera he visto ese jardín!
- ¿Ayer?- intervino Helen, extrañada-. ¡Pero acaban de mudarse!
- Lo sé, es muy pronto, pero es así. Hasta luego.
- Nos vemos- contestaron las dos mujeres al unísono.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

La luna atravesaba los cristales de la ventana del dormitorio de Azya. La niña se encontraba recostada sobre su cama, leyendo un libro titulado “La era oscura”. Pero por más que lo intentaba, no podía concentrarse en su lectura. Las palabras de Tom y las de su padre le daban vuelta en la cabeza, estaba confundida. Tal vez, después de todo, los Cuttler no fueran tan malos. ¿Cómo podía prejuzgarlos? Ni siquiera los conocía. Pero ya llegaría ese momento: cuando los Cuttler volvieran de su viaje, ella iría para hablar con ellos.
Su padre aún no llegaba de la mansión. ¿Tanto trabajo tendría? Bueno, pensándolo bien, esa mansión estuvo abandonada por años. Quizás hasta le hubieran dado trabajo extra, James podía trabajar de gasista, electricista, plomero, pintor o lo que sea. Era un hombre muy culto, educado e instruido, que podía conseguir múltiples trabajos, debido a su conocimiento sobre varias tareas domésticas. Volviendo al tema, la mansión no estaba derruida, pero iba a necesitar muchas reparaciones. Su padre era un hombre muy trabajador, seguro tardaba por eso. Sí, era por eso.
- No creo que haya ningún problema...
Y se quedó dormida.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

- ¡Azya, levántate!- gritó Helen desde el comedor.
- ¡Ya voy!- vociferó la niña, vistiéndose a toda prisa. Cuando bajó, vio a su madre preocupada.
- ¿Por qué esa cara, mamá?
- James aún no ha llegado- respondió ella, sirviéndole el té con manos temblorosas.
- Anoche se me ocurrió que podría estar haciendo algunos trabajos extras- recordó Azya.
- Puede ser... Oye, cuando termines el té, barre un poco el living, yo iré a comprar algunas cosas.- Se acercó a su hija y le dio un beso en la mejilla.- Tal vez me pase por la mansión para ver como va todo.
- Bueno.
Una hora más tarde, alguien abrió estruendosamente la puerta de la casa. Azya, quien veía televisión en el living, recostada en el sofá, se levantó de un salto y corrió hacia el vestíbulo. Su madre estaba cargada con cinco grandes bolsas, y tenía la cara llena de lágrimas.
- ¡Mamá!- exclamó Azya, estupefacta-. ¿Pero qué...?
- ¡A James lo asesinaron anoche!- dijo Helen, con voz ronca, soltando las bolsas sin parar de llorar-. ¡No se sabe quién fue!
- ¿¡Qué!?- La niña estalló en lágrimas. En ese momento sonó el timbre de la casa. Azya se enjugó las lágrimas rápidamente.- Mamá, tú ve a dejar las bolsas, yo atiendo.
Al abrir la puerta, una niña de pelo negro y ojos color miel se arrojó a sus brazos y la abrazó dulcemente.
- ¡Azy!- gritó Gina-. ¡No sabes cuánto lo siento! ¡Nos pusimos muy mal cuando nos enteramos!
- Así es- dijo Jeremie por detrás de Gina, mirando a Tom y a Margie con pesadumbre.
- ¡Azya, te dije que no se podía confiar en esa gente!- expresó Tom abrazándola una vez que Gina volvió a su lugar, al lado de Jeremie.
- ¡No los culpes, si ellos están de viaje!- lo contradijo Azya, correspondiendo al abrazo con los ojos llenos de lágrimas.
- No es posible- aseguró Tom-... Juro haber visto el otro día al padre de la familia comprando algo en el almacén del señor Finney... Estaba muy cubierto, pero le vi la cara, y estoy seguro de que era él.
- Alucinas, Tom, ya escuchaste a Azy- negó Margie-. Ese hombre está de viaje, junto con su familia.
- ¡No alucino! ¡Juro que lo vi! Además es lógico, el hombre se había cubierto bien para que no le vieran la cara y lo reconocieran... Miren, mejor propongo que investiguemos. Es la única manera de saber quién fue el asesino.
- ¿No crees que ese trabajo deberíamos dejárselo a la policía?- inquirió Gina
- Suponiendo que yo acepte investigar- dijo Azya, ignorando el comentario de la chica-, ¿de qué forma lo haríamos?
- Yo empezaría por ir a la mansión- aportó Jeremie.
- De día, si no te importa- acotó Gina.
- ¿Por qué? ¿Tienes miedo?- preguntó el chico.
- ¡Jeremie, no te burles de mí! ¡Sabes que le tengo fobia a la oscuridad! (n/a: na, en serio? wo, yo tambien ^^ es lo mas horriiiiiiible, y no me la puedo sacar.. bueno, me re fui del tema xD sigo)
- Lo siento, no me acordaba...
- En fin- intervino Tom-, podemos ir mañana, ahora está la policía, la ambulancia y todo lo demás, lo vimos al venir.
- Listo, entonces nos vemos mañana aquí a las 10 y media de la mañana- organizó Azya.
- Sí, claro- dijo Gina sarcásticamente-. Yo no me levanto hasta las 11 y media.
- Bueno, entonces nos vemos a las 8 de la noche, cuando empieza a oscurecer.- Margie recalcó la palabra "oscurecer".
- Retiro lo dicho- se apresuró Gina.
- Adiós a todos.- Tom se encaminó hacia su casa.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

9 y media de la mañana. Helen aún dormía. Azya se levantó, se vistió y bajó a desayunar. A las 10 agarró un anotador, un lápiz, una linterna y la cámara de fotos, y metió todo en una pequeña mochila de paseo. En ese momento sonó el timbre.
- Hola, Azy- dijo Margie cuando la niña abrió la puerta.
- Hola, chicas- contestó ella saludando a Margie y a Gina, quien estaba a su lado.
- ¿Tom y Jeremie han llegado?- preguntó Gina-. Nosotras preferimos venir más temprano.
- Aún no llegaron. Pasen, recién son las...- Azya consultó su reloj de pulsera.- 10 y cinco.
Las invitadas entraron y se sentaron en el sofá. Las tres niñas estuvieron hablando hasta que volvió a sonar el timbre.
- ¡Ya llegaron!- exclamó Margie.
- Hola, chicos, ¿cómo están?- inquirió Azya al dejar entrar a sus amigos.
- Muy bien, gracias- respondió Jeremie-. ¡Ah, chicas, ya están aquí! Genial.
- ¿Les parece si vamos yendo?- propuso Tom.
- Claro.- Azya tomó su mochila.- Miren, tengo un anotador, un lápiz, la cámara de fotos y mi linterna, porque creo que sería peligroso adentrarnos mucho en la mansión sin prender la luz.
- Todo listo, vamos, afuera- ordenó Tom.
Los cinco niños salieron de la casa y se encaminaron hacia la famosa mansión de los Cuttler. Al llegar, notaron que la puerta estaba cerrada con llave. Entonces intentaron abrirla empujando.
- Esperen- dijo Jeremie de pronto, dejando de hacer fuerza contra la puerta-. Si mal no recuerdo, hay una puerta trasera del otro lado. Podemos entrar por ahí.
- Pero Jeremie- protestó Gina-, para llegar al patio trasero tenemos que saltar la reja... Es peligroso, uno de nosotros podría acabar lastimado.
- No lo creo- replicó Tom-. La reja debe estar oxidada debido al paso del tiempo, es probable que podamos sacarla de su lugar.
- Bien, entonces en marcha, antes de que nos vean- apresuró Margie.
Los cinco chicos rodearon la casa y llegaron a la verja, que se alzaba imponente por encima de sus cabezas. Unos enormes pinchos metálicos se encontraban en los extremos superiores de los barrotes, afilados como cuchillas.
Jeremie alzó una pierna y trepó. Al llegar arriba, no encontró forma de saltar hacia el otro lado.
- Déjame empujarla- pidió Tom mientras Jeremie descendía de la reja con cautela.
Una vez que su amigo pisó tierra firme, Tom presionó con fuerza los barrotes, pero no cedieron. Volvió a intentarlo, esta vez con más ímpetu que la primera. Fue inútil. La verja seguía allí, impasible en su lugar.
- ¿Y si mejor la empujamos todos juntos?- preguntó Azya.
- Buena idea- aprobó Tom.
- Pues yo creo que deberíamos intentar levantarla- lo contradijo Jeremie, que era el más astuto del grupo.
- Yo estoy dispuesta a intentarlo, siempre y cuando no nos aplaste- dijo Gina.
- Pero hagámoslo con cuidado, no vaya a ser que nos descubran- sentenció Margie.
- A la cuenta de tres, todos juntos tomaremos los barrotes y haremos fuerza- explicó Jeremie-. Si logramos sacarla, la tiraremos lejos, ¿entendido?
- Entendido- dijeron los demás al unísono.
- Uno... dos... y... ¡tres!
Los cinco tiraron con fuerza de los barrotes hacia arriba, pero la verja no se movía.
Por fin rechinó. Primero fue un ruido suave, que poco a poco fue incrementando su volumen, y con un estridente chillido, la verja se soltó. Los amigos la arrojaron lo más lejos que pudieron.
- ¿Creen que se habrá oído en los alrededores?- inquirió asustada Gina.
- El estruendo fue potente, pero aun así llevamos ventaja- respondió Jeremie-. Podemos entrar rápido a la casa y así nadie nos verá.
Así lo hicieron. Pero en cuanto entraron, no encontraron lo que esperaban.
La oscuridad imperaba, pero se veía un insignificante punto de luz justo enfrente de donde estaban parados los cinco amigos. Decidieron dirigirse hacia allí. Pero fue un error. Tal vez el error que marcó el final.
- No me esperaban, ¿o sí?- preguntó el señor Cuttler, blandiendo en su mano un largo cuchillo de hoja reluciente.
Pero no les dio tiempo para responder. Apenas terminó de formular la pregunta, se abalanzó sobre Azya con el cuchillo en alto.
Sus amigos gritaron.
Azya cerró los ojos.
Luego, todo fue oscuridad para ella.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

- ¡Oh, por Dios! ¡No puedo creerlo! ¡Ha despertado, James, ha despertado!
- ¡Mi princesa!- gritó James con profunda emoción, mientras Helen reía de alegría-. ¡Abre los ojos, preciosa!
Azya abrió sus ojos y miró alrededor. Se encontraba recostada sobre una camilla de suaves sábanas blancas. Su madre la miraba sonriente desde su derecha, con evidente felicidad rebosando de sus ojos. Y a su izquierda... ¿Era...? No, no podía ser, no era lógico. ¿Pero acaso alguien obedece a la lógica? Su padre, James, le dedicó una sonrisa llena de alegría.
- ¿Papá?- murmuró la niña, intentando incorporarse.
- No- dijo James, deteniéndola y volviéndola a acostar-. Quédate tranquila, llamaremos a los médicos para que te revisen.
- ¿Pero qué...?
- ¡Despertaste, hija!- vociferó Helen, besándola en la mejilla-. ¡No sabíamos que iba a pasar contigo, solo nos quedaba esperar! ¡Es un milagro!
- ¿Y Jeremie?- quiso saber Azya-. ¿Y Tom? ¿Y las chicas?
- ¿Qué pasa con ellos, Azya?- preguntó su padre-. Están bien, como siempre. Estuvieron tanto tiempo esperando que te recuperaras...
- ¿Que me recuperara de qué?- inquirió la chica, impaciente.
- No lo recuerdas, ¿verdad? Un auto te atropelló. Creímos que habías muerto- explicó Helen, amedrentada.
- ¿Me... atropellaron?
Azya había estado cuatro meses en coma.
Su padre y sus amigos estaban bien.
Todo había sido un sueño. Una pesadilla.

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